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María Ignacia Alcalá (Canadá)

UWC Pearson College (2003-2005)

Describir mi experiencia en los colegios UWC es tan difícil como tratar de esculpir en lava. Hace menos de un año que volví y todo está tan fresco que las palabras se escapan, se mezclan con inglés y al final no tienen ni pies ni cabeza.

Lo que sigue no expresa (ni remotamente) lo que esos dos años significaron para mi; sin embargo, recoge retazos que esbozan una imagen de mi vida en Canadá.

En los Colegios estudié un programa que me apasionó. La literatura inglesa y la antropología, más que asignaturas, se convirtieron en regalos que mis profesores me daban cada clase.

En los Colegios escuché la historia (respirando profundo para no llorar) del conflicto entre Palestina e Israel de la boca de sus protagonistas. Bailé danza ucraniana en un traje de trece piezas (tres de las cuales son faldas). Bebí arak, ouzo y sake. Comí pesto italiano con pan de pita, chocolate polaco y té turco.

En los Colegios vi focas, nutrias, águilas y hurones. Vi nieve, estrellas fugaces y auroras boreales. En los Colegios viví a Venezuela a través de una pantalla de computadora, y tuve que enfrentar mis visiones parcializadas para contar la historia desde el tercer polo. En los Colegios conocí a gente que me mostró belleza y amistad.

Los Colegios, si no me enseñaron a ver, por lo menos me dieron nuevos colores con que mirar al mundo. Por ellos, estoy marcada para siempre.